En América del norte, los granjeros canadienses y norteamericanos, ante los múltiples beneficios que se obtienen de la explotación racional del conejo consideraron importante intensificar su cría
En nuestras comunidades rurales es común que los hombres sean cazadores del conejo silvestre; cuando ocasionalmente encuentran un nido con gazapos, los alimentan con desechos de cocina y forrajes de fácil adquisición: a los hombres de campo les agrada la exquisitez de su carne, pero pocas veces se dedican a reproducirlos y casi nunca aprovechan su piel.
Existe una ignorancia tal acerca del conejo, que en México, y en casi toda Latinoamérica, la cunicultura no tiene el desarrollo y la importancia que merece como industria productiva y lucrativa a corto plazo.
Entre los múltiples problemas que afectan a los campesinos, podemos citar los siguientes: ocupación limitada a pocos meses del año; producción utilizada casi totalmente en el consumo domestico y falta de capital para intentar nuevas producciones.